QUINTERO

Bosque de Petras de Quintero

Óscar Rodríguez Novoa, Consejero regional
(El Mercurio de Valparaiso, Jueves 08 de Septiembre, 2005)

En días pasados, de visita en la comuna de Quintero, me interesé por la existencia del bosque de petras, declarado "Santuario de la Naturaleza" en 1993. Cada cierto tiempo, el lugar ha generado polémica debido a su posible extinción a causa de la contaminación ambiental provocada, en su momento, por industrias cercanas, y por el deterioro realizado por la mano del hombre. El bosquecito, entonces, con su presencia quieta y silenciosa ha ido sensibilizando, con su sufrimiento, tanto a la opinión pública local como regional.

De este modo, puede resultar un espacio emblemático para la educación medioambiental, enfocada a la toma de conciencia de los problemas, la búsqueda de soluciones a ellos y la valoración del entorno, procurando así, una mejor calidad de vida de la comunidad.

Las petras se encuentran en terrenos de la Fuerza Aérea, institución que ha presentado este año un plan de manejo al Consejo de Monumentos Nacionales, a través del Regimiento de Artillería Antiaérea y Fuerzas Especiales, con asiento en el lugar. La intención es mantenerlo y permitir un acceso controlado con vista a evitar su deterioro. Antes de eso, sin embargo, son muchos los pasos previos que se deberán efectuar a favor de la preservación de sus especies.

¿Pero qué hace a este sitio tan interesante? El bosque de petras tiene una superficie que abarca aproximadamente 42 hectáreas de terreno, de los cuales 5,6 lo constituye un área boscosa de petras, canelos y peumos, entre otros árboles nativos. Hay también pajonales y lagunas, en que habitan unas 60 especies de aves. Rodeando el pajonal, se extiende un conchal, evidencia de los antiguos habitantes de la zona; en él se encuentran restos de moluscos y bivalvos, fragmentos cerámicos, ceniza y piedras de antiguos fogones.

La actual permanencia del bosque se debe al afloramiento de aguas subterráneas que otorgan la humedad suficiente a las especies que lo componen, propia de latitudes más sureñas, lo que avala la hipótesis de un clima más húmedo para la zona en tiempos geológicos recientes.

Como se observa, en el área hay una importante concentración de fauna silvestre y se constituye un refugio natural adecuado para la alimentación, descanso y reproducción de un número importante de especies nativas. El afloramiento de la napa freática, permite apreciar una transición de la vegetación, lo que permite observar variedades, típicas de zonas más húmedas, como la nalca, junto a la conocida totora y el trome, también se observa el contraste entre la pradera silvestre y el bosque.

Todo un sitio originado por la naturaleza favorecido por las condiciones del suelo, que permite la existencia de un área de gran belleza escénica con valor científico y cultural que permite reforzar el avance en la ciencia y tecnología del siglo XXI, que nos lleva a repensar nuestro entorno con perspectivas distintas para las generaciones futuras que deben relacionarse en un mundo globalizado lleno de herramientas científicas que el propio hombre le ha ganado a la naturaleza para beneficio de sí.

He querido dar mi opinión porque me percaté de la voluntad del alcalde de Quintero y del comandante de la Guarnición Aérea con asentamiento en la comuna, para dar un valor agregado al santuario de la naturaleza Bosque de Petras.


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